
Como brillaba cuando el me miraba cruzar la calle.
yo venia de compras y mi atención se fijo en esa vidriera donde el atendía el negocio, donde yo podía verlo. Era una escena sacada de una película romántica, hasta música podía escuchar...
Pero tuvo que cruzarse esa ramita de aquel arbolito mal estacionado en esa vereda, y despeinar así mi peinado, desarreglado como siempre (pero peinado al fin).-
POR QUEEEEE?????....
Mi rostro brillante se transformo en un tomate maduro (y hablo de esos que están colorados a mas no poder)
Conclusión: Las películas de Hollywood te pintan todo muy de cuento de hadas..
No hay comentarios:
Publicar un comentario